ADOLF
HITLER
La Primera Guerra
Mundial había dejado una Alemania derrotada política y económicamente, en un
frustrado proceso por implantar la democracia liberal que reemplazara
anteriores monarquías. Ello, unido al arraigo de su tradición militar y del
nacionalismo romántico según el cual el Estado era la encarnación del espíritu
del pueblo, así como ciertos hábitos autoritarios de la sociedad alemana,
constituía un excelente caldo de cultivo para cualquier nacionalsocialismo, tan
en boga en la época.
Adolf Hitler añadió con
maestría el elemento del racismo para formar la mezcla explosiva y paranoica
que galvanizaría a toda una nación. Consiguió el apoyo de un ejército herido en
su honor; de los industriales enfrentados a los sindicatos y al temor de la ideología
marxista; de una frustrada clase media y del proletariado «víctima de los
sindicatos y de los partidos políticos». Supo concitar en todos el odio a los
judíos, como elemento cohesionador, y proponerles la superioridad de la raza
aria como única válida para dominar el mundo.
Su obra Mein Kampf (Mi lucha) se convirtió en
evangelio de masas, sin ser tratado de política, y en libro santo de la vida e
ideas del jefe supremo, sin ser ninguna confesión del autor, a pesar del
título. Según lo expuesto en él, la raza aria es superior por naturaleza; el
Estado es la unidad de «sangre y suelo»; el Fürher es la encarnación del Estado
y por tanto del pueblo... Nada nuevo. Pero sí el arma más eficaz para la más
cruel derrota del pueblo que la utilizó, el mayor genocidio de la historia y la
destrucción de Europa.
Su
Infancia
Adolf Hitler nació en
Braunau am Inn, una pequeña aldea cerca de Linz en la provincia de la Alta
Austria, no muy lejos de la frontera alemana, en lo que entonces era el Imperio
austrohúngaro. Nacido en una familia de clase media, su padre, Alois Hitler
(1837–1903), fue un agente de aduanas. Su madre, Klara Pölzl (1860–1907), fue
la tercera esposa de Alois. Hitler fue el tercer hijo de la pareja.7 Como los
padres de Hitler eran primos, debieron obtener una dispensa papal para el
matrimonio. De los cinco hijos de Alois y Klara, sólo Adolf y su hermana Paula
llegaron a la edad adulta.8 El padre de Hitler también tuvo un hijo, Alois Jr.,
y una hija, Angela, con su segunda esposa
Fue hijo de un aduanero
austriaco llamado Alois Schickgruber-Hitler (antes se apellidaba Schickgruber,
pero se cambió el apellido a Hitler ya que era más prestigioso) y Clara Pölzl
(una joven que era 23 años menor que Alois) Adolfo Hitler nació en Braunau,
Austria, el 20 de Abril de 1889.
La infancia de Adolfo
Hitler no fue fácil, transcurrió en medio del autoritarismo y dureza de su
padre Alois, personaje que, pese a únicamente tener la educación primaria era
un agente de aduanas exitoso y que había ascendido muy rápidamente.
Hay que comentar más
ampliamente el origen de Alois para poder entender (al menos en parte) el
comportamientofuturo de Adolfo. Alois fue el hijo ilegítimo de Anna
Schickgruber, debido a eso fue que el apellido se consideraba deshonroso.
El nombre Adolf viene
del antiguo alto alemán y significa «lobo noble» (Adel=nobleza + wolf=lobo).12
De ahí que uno de los apodos de Hitler puestos por él mismo fuera Wolf o Herr
Wolf —comenzó a usar este apodo a principios de los años 1920 y se le dirigían
con él sólo los amigos íntimos (como «Tío Wolf» por los Wagner) hasta la caída
del Tercer Reich.13 Los nombres de varios de sus cuarteles generales dispersos
por toda Europa Continental (Wolfsschanze en Prusia Oriental, Wolfsschlucht en
Francia, Werwolf en Ucrania, etc.) reflejan esto. Incluso Hitler sugirió a su
hermana Paula que se cambiara de nombre durante los juegos Olímpicos en
Garmisch y se mantuviera en estricto incógnito bajo el apellido Wolff,
manteniendo su nombre si quería. Por sugerencia de Paula, se añadió el
calificativo de Frau (Señora) para hacer menos sospechoso el cambio de nombre
ante sus conocidos (haciendo ver que el cambio de nombre fuera debido a un
matrimonio). Hitler era conocido como Adi por su familia y parientes más
cercanos.
Hitler dijo que, de
niño, era azotado a menudo por su padre. Años más tarde le dijo a su
secretaria: «Entonces tomé la decisión de no llorar nunca más cuando mi padre
me azotaba. Unos pocos días después tuve la oportunidad de poner a prueba mi
voluntad. Mi madre, asustada, se escondió en frente de la puerta. En cuanto a
mí, conté silenciosamente los golpes del palo que azotaba mi trasero».
Esto posiblemente
influyó a Hitler al pensar que talvez su misma persona tuviera un origen
remotamente Judío. Hitler no era un alumno exitoso, al contrario no le gustaba
estudiar, soñaba con ser artista, y no tenia muchos amigos, posiblemente a que
su infancia transcurrió en medio de mudanzas debido al trabajo de su padre;
tampoco terminó la secundaria.
"El chico no hacia
caso a nadie. Tenía pocos amigos, en realidad, ninguno en la escuela ni en el
pueblo. Sus profesores se quejaban de que era índole y descuidado".
En contraparte a la
cruel y violenta figura paterna, Adolf encontraba refugio en el gran cariño
materno. Vivió casi toda su infancia en Linz y su juventud en Viena.
Su
estancia en Viena
En 1907, lleno de
apatía y sin mucho que hacer, se instalo en Viena. Se dice que estuvo
mendigando por unos años mientras al mismo tiempo era rechazado en sus intentos
por entrar en la Academia de Bellas Artes para estudiar Pintura. Sin embargo no
pudo entrar en esta pese a sus dos exámenes. Al parecer sus pinturas carecían
de vitalidad y eran más propias de un arquitecto.
Tal vez estos fracasos
fueron desarrollando un complejo en contra de la sociedad la diversidad
cultural que se vivía en Viena, la cuál no le parecía atractiva a Hitler.
Fue en ésta época
cuando se desarrolló su sentimiento nacionalista alemán y el antisemitismo. Al
parecer, Hitler sentía una admiración verdadera por la orgullosa nación alemana
y en el lado opuesto no se sentía atraído por su patria, a la cual consideraba
débil así como a su ejército, propio de un país en decadencia.
A tal grado era su
falta de apego que cuando se le requirió para presentar el servicio militar se
escondió en Viena durante 3 años, enviando una carta a la autoridad
correspondiente donde exponía que sus razones para no hacerlo eran que no tenía
medios para subsistir y vivía en la pobreza.
Primera
Guerra Mundial
El 28 de julio de 1914
estalló la Primera Guerra Mundial; una semana después, Hitler se presentó como
voluntario en el ejército alemán, siendo asignado a un regimiento bávaro. El
inicio de la guerra ocasionó gran entusiasmo en el joven Hitler, quien pensó que
había llegado una oportunidad para cambiar su vida: “No estoy avergonzado de decir que, arrastrado por mi entusiasmo, me
arrodillé y agradecí al Cielo desde el fondo de mi corazón ... por haberme permitido
vivir en ese tiempo”.
![]() |
| Hitler en la primera guerra mundial |
Después de menos de
tres meses de entrenamiento, Hitler fue enviado al frente occidental. Sirvió en
Francia y Bélgica, como mensajero de la 1ª Compañía del 16° Regimiento de
Infantería Bávaro de Reserva, siendo expuesto al fuego enemigo. Participó en la
Primera batalla de Ypres, donde su unidad fue diezmada en cuatro días. Al
finalizar la batalla, de los 3500 soldados iniciales, solamente 600 podían
seguir combatiendo.
Posteriormente, sus
oponentes políticos lo acusarían de ser un cobarde, pero la evidencia los
contradice. En octubre de 1916, en el norte de Francia, Hitler fue herido en la
pierna, regresando al frente en marzo de 1917, ascendido al rango de cabo. Sin
embargo, no fue promovido más allá de este grado, al considerarse en ese
momento que Hitler no poseía dotes de mando. Hitler fue condecorado dos veces:
recibió la Cruz de Hierro de 2ª clase el 2 de diciembre de 1914, y la Cruz de
Hierro de 1ª clase el 4 de agosto de 1918. Este honor era raras veces otorgado
a un soldado de tan baja graduación. De acuerdo a diversos testimonios, Hitler
ganó su última Cruz de Hierro al haber capturado sin ayuda a quince soldados
enemigos, aunque los registros militares no especifican la razón de esta
condecoración.
En marzo del año
siguiente abandonó la milicia para dedicarse por entero a su actividad
política; fue entonces cuando el partido añadió a su denominación
Nacionalsocialista, convirtiéndose en el Nationalsozialistische Deutsche
Arbei-terpartei (de cuya abreviatura surgiría la palabra nazi), y Hitler se
convirtió en su jefe de propaganda. Como tal consiguió reclutar a personajes
destacados de la sociedad muniquesa, esencialmente nacionalistas y, en menor
medida, a trabajadores, cuyo número fue disminuyendo a medida que el NSDAP se
engrandecía, y él se hacía con la presidencia, tras eliminar a Drexler.
En noviembre de 1923,
siguiendo el ejemplo de Mussolini en Italia, intentó un golpe de estado,
conocido como el putsch de 1923. Los dos cabecillas de la intentona, Hitler y
Ludendorff, fueron detenidos y juzgados; su fracaso le valió una condena de
cinco años de prisión, de los que sólo cumplió nueve meses debido a la presión
de sus camaradas. De esa estancia en la prisión de Landsberg surgió la primera
redacción de Mein Kampf, dictada a Rudolf Hess.
Hitler era considerado
como un soldado «correcto», pero, según se informa, era impopular entre sus
compañeros debido a una actitud poco crítica hacia los superiores. «Respetar al
superior, no contradecir a nadie, obedecer a ciegas», dijo, describiendo su
actitud mientras era enjuiciado por el putsch de Múnich en 1923.
Según testimonios, fue
un soldado valiente y se ganó pronto la simpatía de sus superiores gracias a su
marcado antisemitismo. Fue nombrado oficial de propaganda del Reichswehr, el
ejército regular, y se dedicó a predicar el ideal nacionalista y la lucha
contra los bolcheviques entre sus camaradas, dando numerosas conferencias. El
12 de septiembre de 1919 fue comisionado a asistir a una asamblea del
incipiente Partido Obrero Alemán (DAP) con el objeto de recabar información
sobre dicha asociación. Hitler intercambió impresiones con el presidente del
DAP, Anton Drexler, y todo habría terminado allí, quizá, si no hubiese recibido
poco después una tarjeta postal en que la dirección del partido (entonces no
contaba con más de cincuenta afiliados) le comunicaba su ingreso en el mismo.
En marzo del año
siguiente abandonó la milicia para dedicarse por entero a su actividad
política; fue entonces cuando el partido añadió a su denominación
Nacionalsocialista, convirtiéndose en el Nationalsozialistische Deutsche
Arbei-terpartei (de cuya abreviatura surgiría la palabra nazi), y Hitler se
convirtió en su jefe de propaganda. Como tal consiguió reclutar a personajes
destacados de la sociedad muniquesa, esencialmente nacionalistas y, en menor
medida, a trabajadores, cuyo número fue disminuyendo a medida que el NSDAP se
engrandecía, y él se hacía con la presidencia, tras eliminar a Drexler.
En noviembre de 1923,
siguiendo el ejemplo de Mussolini en Italia, intentó un golpe de estado,
conocido como el putsch de 1923. Los dos cabecillas de la intentona, Hitler y
Ludendorff, fueron detenidos y juzgados; su fracaso le valió una condena de
cinco años de prisión, de los que sólo cumplió nueve meses debido a la presión
de sus camaradas. De esa estancia en la prisión de Landsberg surgió la primera
redacción de Mein Kampf, dictada a Rudolf Hess.
La crisis económica de
1929 permitió al partido nazi un desarrollo más que considerable. En 1932 se
presentó a las elecciones presidenciales, y si bien fue derrotado, obtuvo trece
millones y medio de votos. En enero de 1933 ocupó la cancillería con el conservador
Von Papen. Hitler disolvió el parlamento, inició una campaña financiada por los
magnates del Ruhr (Von Thyssen, Otto Wolff, Voegeler) marcada por la violencia
de las Schutz Staffel, las SS, la policía militarizada del partido nazi, y el
incendio del Reichstag de Berlín, el 27 de febrero, hecho que utilizó en su
favor atribuyendo su autoría a la subversión comunista y que le dio pie para
instituir el estado de excepción.
Fueron los pasos
necesarios para acabar con sus oponentes. Primero promulgó una ley destinada
vagamente a restablecer «el funcionamiento de carrera», pero que sirvió en
realidad para depurar a los judíos y marxistas de los servicios del Estado, y
en general de todo aquel que ocupase un puesto codiciado por los nuevos jefes
nazis. Tras su primer encuentro con Mussolini, el 14 de junio de 1934 en
Venecia, Hitler y la jefatura del nacionalsocialismo (Goebbels, Göring,
Heydrich y Heinrich Himmler) se deshicieron de su otrora apreciado Ernst Röhm y
otros opositores al régimen: Gregor Strasser, Schleicher, Kahr, a la cabeza de
un centenar, todos ejecutados a quemarropa en la que fuera llamada «Noche de
los cuchillos largos» (30 de junio de 1934). Von Papen se libró de la quema
gracias a la protección del mariscal Von Hindenburg, todavía presidente del
Reich; pero por las dudas se aprestó a dimitir de su cargo de vicecanciller, se
fue a Viena como embajador y más tarde siguió sirviendo a Hitler en Ankara.
EL
NAZISMO
| estandarte del Nazismo |
Al empezar el siglo
aparecieron los principios de una ideología que años más tarde cristalizó en el
nacionalsocialismo, doctrina conocida también con el nombre de nazismo. Los
principios del nacionalsocialismo, reforzados por la teoría de la superioridad
de la raza aria, se caracterizan por su antisemitismo, su apología de la acción
y de la violencia y el autoritarismo.
Partidario de estas
teorías, Adolf Hitler se unió en Munich al Partido Obrero Alemán tras la
Primera Guerra Mundial. En 1920, dicho partido adoptó el nombre de Partido
Nacionalsocialista Alemán del Trabajo y, al año siguiente, Hitler se convirtió
en su líder. En el libro Mi lucha (Mein kampf) Adolf Hitler describe el
programa del movimiento, al que añadió algunas vagas ideas socialistas y
anticapitalistas, que fueron, posteriormente, abandonadas. El
nacionalsocialismo reclutó a sus seguidores principalmente entre los oficiales
desmovilizados, soldados y también miembros de la clase media baja.
Aunque el final de la
guerra lo había convencido de entrar al mundo de la política, Hitler se percató
que no contaba con dinero, amigos, familiares con conexiones, estudios
universitarios o experiencia política;30 por lo que decidió continuar en el
Ejército. Viajó a Múnich para reintegrarse a su batallón, pero allí descubrió
que se había proclamado una república soviética bávara y que su unidad estaba
bajo el control de los socialistas, por lo que solicitó ser transferido a otro
lado. El crucial primer invierno de la República de Weimar, Hitler lo pasó
trabajando como un guardia en un campo de prisioneros de guerra cerca de
Austria.
Regresó a Múnich en la
primavera de 1919; poco después de su llegada el gobierno soviético de ese
estado fue derrocado por el Ejército alemán y grupos paramilitares
conservadores, y Hitler recibió entonces su primer trabajo político. Su misión
consistía en investigar a los miembros de su unidad que habían colaborado con
el gobierno soviético. Su trabajo fue apreciado por sus superiores, quienes lo
emplearon a tiempo completo, asignándolo al Departamento político de asuntos de
prensa del Ejército, a nivel distrital. De esta manera, Hitler se convirtió en
un espía militar, investigando a los muchos grupos socialistas que estaban
naciendo en toda Alemania. También participó como oficial educador en el
«pensamiento nacional», cursos organizados por el Departamento de Educación y
Propaganda del grupo bávaro de la Reichswehr. La principal tarea de Hitler era
entonces erradicar "ideas peligrosas", como la democracia, el
socialismo y el pacifismo. Un objetivo clave de este grupo era crear una
«cabeza de turco» para justificar la derrota alemana. Las cabezas de turco
fueron encontradas en el Judaísmo Internacional, los comunistas y los políticos
liberales, especialmente los miembros de la coalición de Weimar, que eran
considerados como los «criminales de noviembre».
En julio de 1919,
Hitler fue designado V-Mann (Verbindungsmann, término alemán para un espía de
la policía) del Comando de Inteligencia (Aufklärungskommando) del Ejército, con
el objetivo de atraer a otros soldados de ideas similares. En septiembre, se le
ordenó que se investigara un pequeño partido denominado Partido Obrero Alemán
(DAP). Aunque este partido era nacionalista, los superiores de Hitler
desconocían esto, y sospechaban que podía ser un partido socialista o
comunista.
Hitler asistió entonces
a una reunión del DAP, sin embargo, cuando uno de los presentes sugirió separar
Baviera de Alemania y unificarla con Austria, Hitler pronunció un discurso que
llamó la atención de Anton Drexler, principal dirigente del partido. Hitler fue
aceptado en el partido, que ya contaba con la membresía de Dietrich Eckart y
Ernst Röhm.
Desde ese momento, la
figura de Hitler fue cobrando más y más protagonismo, participando a tiempo
completo en las actividades del partido y perfilando con nitidez la nueva
ideología.
En 1920, tomó el
control de la maquinaría de propaganda, y el 24 de febrero celebró su principal
reunión de importancia, con seis mil asistentes. Para hacer pública la reunión,
envió dos camiones de partidarios del Partido con esvásticas, para causar
conmoción y distribuir panfletos; fue el primer empleo de la táctica de terror
que haría famoso al movimiento nazi.
El 1 de abril de 1920,
el Partido Obrero Alemán cambió su nombre a Partido Nacionalsocialista Obrero
Alemán, más conocido como Partido Nazi; ese mismo día Hitler abandonó el
Ejército. Poco después organizó escuadrones de veteranos de guerra, liderados
por Emil Maurice, para que mantuvieran el orden en las reuniones del Partido, y
expulsasen a los que no estuviesen de acuerdo con los oradores.33 El 5 de
octubre de 1921, estos escuadrones fueron organizados bajo el nombre de
Sturmabteilung, mejor conocidos como las SA o los camisas pardas, por el color
de sus uniformes. Muy pronto, las SA, bajo el mando inicial de Johann Ulrich
Klintzich, dejaron de limitarse a su rol de mantener el orden y empezaron a
atacar a los grupos políticos opositores y a los judíos, lo cual acabó
convirtiéndose en su actividad principal.34 En la primavera de 1920, Hitler
toma como emblemas la Hakenkreuz —la cruz gamada— y el saludo del fascismo
italiano del brazo en alto.
Ya a principios de
1921, Hitler era considerado un gran orador, hablando frente a muchedumbres
cada vez más grandes. Ganó notoriedad fuera del partido por sus discursos
polémicos, atacando el Tratado de Versalles, y a grupos rivales (sobre todo
marxistas y judíos). Ese año, Hitler personalmente lideró a los camisas pardas
contra una reunión de federalistas bávaros. Aunque Hitler pasó tres meses en la
cárcel por la paliza que sus hombres propinaron a los federalistas, al salir no
mostró arrepentimiento alguno; por el contrario, estaba más resuelto a emplear
la fuerza contra sus adversarios
Para el verano de 1921,
Hitler era el líder del partido; no sólo era el principal orador y propagandista,
sino que también era la principal fuente de ingresos de ese movimiento
revolucionario. No obstante, los fundadores se encontraban resentidos debido a
la conducta dictatorial de Hitler, y aprovechando que se encontraba de viaje en
el norte de Alemania, planificaron la fusión de su partido con otros grupos
políticos; de esta manera, pensaban reducir la importancia de Hitler y
cuestionar su liderazgo. Hitler se enteró de estos planes y regresó a Múnich,
solicitando poderes dictatoriales en el partido, de lo contrario renunciaría.
Drexler respondió publicando una carta en un periódico, denunciado los abusos
autoritarios de Hitler, pero éste presentó una demanda legal en su contra, y
Drexler se tuvo que retractar. Derrotado, Drexler fue retirado de su cargo de
presidente y Hitler lo sucedió, convirtiéndose en el líder indiscutible del
Partido Nazi. De esta manera, se estableció el «principio del liderazgo», que
formó el sistema de gobierno político de la Alemania Nazi.
En estos años Hitler
conoció a Rudolf Hess, Hermann Göring, a Ernst Hanfstaengl y Alfred Rosenberg,
quienes junto con Eckart, lo introdujeron a círculos sociales más altos, de los
cuales pudo obtener generosas donaciones para el naciente partido.
| Hermann Göring |
Alentado por el rápido
crecimiento, Hitler empezó a idear la toma del poder. Sin embargo, su partido
no era todavía la principal fuerza política en Baviera, y era desconocido fuera
de este estado; por lo que Hitler concluyó que necesitaba el apoyo de las
fuerzas políticas y las guarniciones militares bávaras para lograr este
objetivo.38 Influenciado por la marcha sobre Roma de Benito Mussolini, Hitler
ideó realizar una marcha similar hacia Berlín, con la que doblegaría al
gobierno nacional fácilmente.
A finales de 1922,
contaba ya con una pequeña y creciente banda de seguidores fanáticos, inspirada
por la «Marcha sobre Roma» de Mussolini, que empezó a ver en él el deseo de un
líder nacional heroico.
| Rudolf Hess |
Mein
Kamf
| libro del nazismo |
Su obra Mein Kampf (Mi
lucha) se convirtió en evangelio de masas, sin ser tratado de política, y en
libro santo de la vida e ideas del jefe supremo, sin ser ninguna confesión del
autor, a pesar del título. Según lo expuesto en él, la raza aria es superior
por naturaleza; el Estado es la unidad de «sangre y suelo»; el Fürher es la
encarnación del Estado y por tanto del pueblo... Nada nuevo. Pero sí el arma
más eficaz para la más cruel derrota del pueblo que la utilizó, el mayor
genocidio de la historia y la destrucción de Europa.
Aunque sea de segunda
mano, Hitler expresó personalmente estos principios en su autobiografía
espiritual, Mi lucha (Mein Kampf, 1925) de la cual, en 1961, se publicó una
parte inédita de carácter más teórico-programático. La obra fue escrita en 1924
(durante los nueve meses de prisión que pasó en la fortaleza de Landsberg, por
el putsch de Munich de 1923) y publicada también en Munich los años 1925 y
1927, en dos volúmenes, que alcanzaron enorme difusión al subir al poder el
régimen nazi (cuatro millones de ejemplares hasta 1939).
La primera parte de Mi
lucha es de carácter autobiográfico y reconstruye su juventud en Austria y, en
particular, el período de Viena (hasta 1912), cuando en la mente inquieta de
Hitler germinaron los sueños de grandeza alemana y de odio antisemita; el
período de Munich; la participación en la guerra, a la que Hitler se incorporó
como voluntario en un regimiento de Baviera; la acción activista en la
"Deutsche Arbeiterpartei", de extrema derecha, con su bagaje formado
de revanchismo, racismo, superioridad germánica; la fundación del partido nazi.
De aquí en adelante,
los datos autobiográficos y la predicación propagandista, los escorzos de una
absurda filosofía de la historia y la mística de la raza se mezclan de tal
manera que constituyen el manual del nazismo. Especialmente, el principio
racial y de la superioridad alemana. "El que habla de una misión del
pueblo alemán en la tierra, debe de saber que ésta sólo puede consistir en la
formación de un estado que considere, como supremo objetivo suyo, la
conservación y desarrollo de los elementos más nobles y más íntegros de nuestra
estirpe ("Volkstum"), ante toda la humanidad... "
Al contrario de la
concepción burguesa y judeomarxista, la filosofía del Volk afirma que la
importancia de la humanidad está vinculada a los elementos fundamentales de la
raza. Esta concepción ve en el hombre sólo un medio para alcanzar un fin: la
conservación de la sustancia racial del hombre. Por lo tanto, no cree en la
igualdad de las razas, sino que, junto a sus diferencias, reconoce una
jerarquía de valores y favorece la victoria del mejor y del más fuerte. De
estas premisas derivaba ya en forma explícita toda la exaltación
"aria" y el genocidio que tuvo lugar más tarde. No se trataba sólo de
afirmar: "hay que transformar a todo alemán y hacer de él un tipo nuevo de
hombre", o de "fustigar a las masas para lanzarlas adelante aunque
fuese con histérica violencia", sino de establecer que "sólo quien
está sano puede procrear, que es escandoloso engendrar hijos malsanos o
defectuosos".
El antisemitismo ocupa
el centro de toda esta doctrina: hay que destruir al "insecto",
prohibir el matrimonio mixto que engendra "monstruos mitad hombres y mitad
monos" y acabar con la semilla hebrea en la tierra alemana. Por otra parte,
el principio antidemocrático y jerárquico de los mejores desemboca en la
exaltación de la personalidad "única", es decir, del jefe; por lo
tanto, el Führerprinzip: "no hay decisiones de la mayoría, sino sólo
personas responsables. Cada hombre tiene a su lado consejeros, pero la decisión
es asunto de un hombre solo. Sólo él tendrá la autoridad y el derecho de
mandar: el parlamento se limitará a dar consejos, pero ninguna cámara podrá
decidir por votación. Este principio, que asocia la autoridad absoluta con la
absoluta responsabilidad, creará progresivamente una élite de jefes".
Y así como se afirma la
jerarquía interna de los más puros y fuertes, así también el pueblo alemán
ejercerá, como ario puro, su dominio sobre todos los demás, después de haber
destruido al enemigo interno, el judío. De aquí también la teoría del
"espacio vital" como necesario para la expansión del predominio
germánico y, en primer lugar, para la plena unificación del mundo de lengua
alemana. La misma presunción de una misión divina está en esta superioridad del
alemán, y en la persecución de los judíos ("Luchando contra el judío,
defendiendo la obra del Señor").
El desarrollo de Mi
lucha suponía un programa político más inmediato. Desde la previsión
apocalíptica, Hitler descendía hasta la exigencia de la revisión radical del
tratado de Versalles y a la humillación de Francia. Sin embargo, ya desde
entonces Hitler preveía que la expansión de Alemania tendría lugar hacia las
llanuras del Este mejor que en la sumisión de Occidente.
El libro, escrito en
condiciones de total excitación propagandista, desafia todo sentido crítico, es
decir, no se razona ningún principio o afirmación. Cada propuesta vale por su
ruda violencia, cada idea no tiene más antecedentes culturales que los de la
publicidad nacionalista y racista más reciente (desde Spengler a Moeller y a
Feder de Die Juden, que es el único autor de esta "tradición"
recordado por Hitler) y una gran admiración por Nietzsche y Wagner malamente
interpretados; sin ninguna finura ni originalidad, como no sea la del odio sin
medida y la de la mística racial más inmediata.
Tal vez hayan sido
precisamente la cruda violencia, el dogmatismo de la repetición inexhausta y el
simplicismo primitivo los que han constituido la fuerza de penetración y la
inhumana propagación de sus fórmulas. Todo lo que el dictador puso en práctica
diez años más tarde se encontraba perfectamente expuesto en este libro, pero a
pesar de ello nadie se sintió tan amenazado como para intentar detener, antes
de que fuera demasiado tarde, al peligroso fanático que se anunciaba en sus
páginas.
La
2° Guerra Mundial
| Hitler y Mussolini |
Para entender las
causas que provocaron la Segunda Guerra Mundial hay que comprender cómo se
desarrollaron las relaciones internacionales en el período de Entreguerras
(1919-1939), etapa marcada por las consecuencias del Tratado de Versalles y por
la crisis económica de 1929. Fue principalmente en Alemania donde se dieron una
serie de circunstancias económicas y sociales que favorecieron el desarrollo
del fascismo alemán. Todos los países establecieron, a raíz de la crisis
económica del 29, políticas de intervención del Estado en sus economías. Pero
fue en los regímenes totalitarios, por razones de desarrollo demográfico, y en
especial en Alemania, donde el espacio vital se vio vinculado al sentimiento
ultranacionalista. Este hecho es consecuencia clara del tratado de Versalles
que, con el tiempo, desembocó en la política expansionista alemana que provocó
la Guerra.
Los historiadores están
de acuerdo en el protagonismo de Hitler como causante de la guerra. No hay que
olvidar que el Führer hizo uso del poder que le daba su constitución para
actuar como jefe de las Fuerzas Armadas (Wehrmach) y organizar un Alto Mando de
las Fuerzas Armadas sobre el que mandaba. Hitler logró la unión con Austria
(Anschluss) y la adquisición de los Sudetes, lo cual fue admitido por las
democracias occidentales en la conferencia de Munich (1938), negociaciones que
fueron objeto de muchas críticas por parte de los países europeos,
especialmente dirigidas a Chamberlain, primer ministro británico. El siguiente
paso, la ocupación del llamado corredor de Dantzig, fue el acontecimiento que
provocó la Segunda Guerra Mundial.
Los
ejércitos
Las democracias
occidentales no habían firmado alianzas formales que las unieran ante el
peligro alemán, aunque existieron pactos tras la llegada de Hitler al poder
como el malogrado pacto de Stressa. Cada uno de los futuros aliados contra el
Eje (Roma-Tokio-Berlín), había desarrollado de forma radicalmente distinta sus
medios bélicos: Francia mejoró y desarrolló su sistema de trincheras (la famosa
línea Maginot), previendo una guerra de posiciones como en la Primera Guerra
Mundial, pero este sistema de trincheras no iba más allá de Holanda y Bélgica,
pues confiaba en su neutralidad.
| en uno de sus desfiles militares |
Por lo que respecta a
Gran Bretaña, no desarrolló un arma que se convertiría en vital (como, por
ejemplo, fue el portaaviones), pero acertó en dos armas fundamentales: el radar
y la aviación. La URSS, por su parte, contaba con sus enormes recursos humanos;
el otro gigante mundial, Estados Unidos de América, al comienzo de la guerra no
mantenía una gran capacidad militar, pero enfocó su producción industrial a la
fabricación de armas, entre ellas, portaaviones, acorazados y bombarderos.
En el caso alemán, los
términos del tratado de Versalles exigían la desmilitarización del país, lo que
hizo que se deshicieran del armamento antiguo; por ello, cuando Hitler vio en
el ejército y la industria de guerra el medio para incentivar la producción,
absorber el paro y favorecer su política anexionista, orientó la política
económica de Alemania hacia la producción de armas modernas, especialmente
tanques y aviación. Aunque desechó la fabricación de portaaviones y otros
barcos de superficie, construyó una enorme flota de submarinos. No hay que
olvidar que Alemania contaba con un gran desarrollo económico y un importante
potencial técnico, tanto en la metalurgia como en la industria química y
eléctrica, de gran aplicación en la industria de guerra. Sin embargo, el punto
débil de Alemania y decisivo en el desarrollo de la guerra fue su falta de
ciertas materias primas indispensables, entre otras, el hierro.
La
invasión de Polonia y de Europa occidental
| Hitler anuncia la invasión de Polonia en el Reichstag |
En esta invasión se
llevó a cabo un nuevo sistema táctico conocido a partir de entonces como Guerra
relámpago: en ella se empleaban importantes recursos armamentísticos, sobre
todo divisiones de tanques, que impedían una respuesta rápida y efectiva del
enemigo. Entretanto, la URSS, de acuerdo con una cláusula secreta del tratado
germano-soviético, ocupó la zona oriental de Polonia, territorio que había
pertenecido a la Rusia zarista.
![]() |
| soldados alemanes |
Tras la ocupación de
Polonia, Alemania recibió un ultimátum de Francia y Gran Bretaña. En el tratado
de Munich sobre la cuestión de los Sudetes se habían comprometido a defender a
los polacos de una agresión similar, la cual era previsible según el programa
político nazi. Al no aceptarlo Alemania, los aliados le declararon la guerra.
En ese momento, yendo más allá del pacto con Alemania, Rusia comenzó la
ocupación de los territorios del Báltico y Finlandia, con gran recelo por parte
de Hitler.
Alemania, antes de
comenzar la guerra y pensando en los efectos de un bloqueo similar al llevado a
cabo por los aliados durante la Primera Guerra Mundial, se afanó en fomentar la
autarquía económica (autosuficiencia y poca dependencia del exterior). Pero no
podía crear todos los productos por sustitución y, por ejemplo, el hierro era
un material imprescindible para su industria de guerra. Dependía del hierro
escandinavo, por lo que comenzó la ocupación de Dinamarca y Noruega a partir de
1940, al mismo tiempo que se iniciaba la campaña occidental: invadió Francia a
través de Bélgica y Holanda, haciendo inútil la línea defensiva francesa (línea
Maginot), pues la acción se llevaba a cabo mediante una maniobra envolvente con
uso masivo de divisiones de tanques (Panzer) y unidades especializadas como la
aviación (Lufftwaffe) y paracaidistas que destruían puntos claves.
Los gobiernos de los
países ocupados se trasladaron a Londres. Hitler puso en su lugar gobiernos
proalemanes (colaboracionistas) y estableció un nuevo método de administración
y ocupación. Así, pues, las tropas alemanas lograron llegar hasta el Canal de la
Mancha pero, inexplicablemente, se detuvieron durante dos días en su avance,
dando tiempo a que franceses e ingleses pudieran reembarcar sus efectivos hacia
Gran Bretaña.
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| Invasion de Alemania a toda Europa |
Más tarde, Alemania
logró ocupar la parte norte de Francia, momento en el que el mariscal Pétain se
hizo con el poder de Francia y pactó con Hitler un armisticio. De esta forma,
Francia quedó dividida en dos: una zona ocupada, que daba a Hitler el control
de toda la fachada atlántica y de la capital, y una zona de jurisdicción
francesa que tuvo su sede de gobierno establecida en Vichy. Mientras tanto, el
general Charles de Gaulle, que no aceptó este pacto, organizó desde Londres la
resistencia interior a través de la radio, lanzando consignas de un Comité
Nacional de franceses libres.
Con la claudicación de
Francia tan sólo quedaba Gran Bretaña, a cuyo frente se colocó un gobierno de
coalición presidido por Churchill, que prometió resistir a costa de sangre,
sudor y lágrimas. La invasión de las islas por parte de Alemania (la batalla de
Inglaterra) fue imposible, pues los aliados contaban con el uso de un arma
fundamental: el radar. Alemania no poseía ni una marina poderosa ni, ahora
tampoco, el dominio del espacio aéreo. Mientras tanto, aprovechando la campaña
alemana en el oeste, la URSS consiguió recuperar todos los territorios que
cedió el gobierno en la paz de Brest-Litovsk de 1918.
La
guerra en el norte de África y la invasión de los Balcanes
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| Mariscal Erwin Rommel |
Una vez que Francia
firmó el armisticio, Mussolini decidió que Italia entrara en la guerra para
satisfacer sus ambiciones territoriales en los Balcanes y el norte de África.
En Otoño, Italia ocupó Grecia desde Albania, pero griegos y británicos lograron
rechazarles. En el norte de África trató de ocupar Egipto desde su colonia de
Libia, pero fueron igualmente rechazados.
Hitler, que ya pensaba
en el ataque a la URSS, tuvo que desviar parte de sus tropas y medios en ayuda
de su desastroso aliado. En el norte de África, Rommel, jefe de los Africa
Korps (tropas mecanizadas del desierto), logró llegar a la ciudad egipcia de El
Alamein, donde las tropas del británico Montgomery lograron rechazarles debido
a la inferioridad en tanques y a la escasez de combustibles y alimentos. En los
Balcanes, las tropas alemanas trataron de solucionar los problemas italianos y
ocuparon la zona para asegurarse el suministro de petróleo rumano. Las naciones
balcánicas (Rumania, Bulgaria, Hungría) decidieron adherirse al Pacto
Tripartito, firmado entre Alemania, Italia y Japón en 1940 y conocido como el
eje Roma-Tokio-Berlín. Alemania culminó la ocupación de los Balcanes con la
invasión de Creta en 1941.
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| al mando de los africakorps |
La
invasión de Rusia
| batalla de Stalingrado |
A pesar de que Alemania
y la URSS tenían un pacto de no-agresión, las anexiones efectuadas por Stalin
molestaron enormemente a Hitler. Alemania no quería renunciar a su espacio
vital y, a la vez, veía como su mayor enemigo al sistema bolchevique; por ello,
Hitler preparó concienzudamente la Operación Barbarroja para conquistar la URSS
y, más tarde, abatir el poderío británico en Oriente Medio. En julio de 1941 se
inició la campaña de Rusia, a la que fueron enviados tres cuerpos de ejércitos:
hacia el norte (Leningrado), hacia el centro (Moscú), y hacia el sur (Ucrania).
Los rusos firmaron un acuerdo con los británicos y al mismo tiempo trasladaron
su industria hacia el interior para que no cayera en manos alemanas.
Pearl
Harbour: Estados Unidos entra en la guerra
Los americanos, que en
un primer momento quisieron mantenerse estrictamente neutrales, comenzaron
paulatinamente a servir a los intereses de los aliados, hecho que se hizo
patente cuando Roosevelt, presidente de Estados Unidos de América, logró que el
Congreso aprobase la ley de Préstamo y Arriendo que permitió a los Aliados
surtirse de todo tipo de materiales y armas sin tener que pagar en el momento
de la compra. Se estaba ayudando con todos los medios económicos a la lucha
contra Alemania.
Por otra parte, Japón
comenzó a ocupar las colonias británicas, francesas y holandesas en el Pacífico
y Oriente con apoyo, en muchos casos, de nacionalistas indígenas. Japón
necesitaba espacio vital pero también precisaba de los suministros que Estados
Unidos le negaba al apoyar a China, país que estaba en conflicto contra el
imperio del Sol Naciente. La intervención de Estados Unidos parecía inminente,
pero Japón quiso dar un golpe sorpresa y, sin previa declaración de guerra,
bombardeó la base naval de Pearl Harbour (Hawaii). Los nipones contaban con un
pacto anterior de no-agresión con Rusia y comenzaron a ocupar, sin mayores problemas
las islas del Pacífico (Filipinas, Tailandia, Birmania...), que se añadían a
las anteriores conquistas de Indochina e Indonesia.
Debido a ello, Estados
Unidos declaró la guerra a Japón y, poco después, a Italia y Alemania,
universalizándose definitivamente el conflicto. La entrada en guerra de los
norteamericanos marcó la diferencia: no sólo era la mayor potencia económica e
industrial sino que no tenía que gastar dinero en defender su territorio.
Fabricó para la guerra 86.000 tanques y 3.000 aviones.
La
contraofensiva de los aliados
Hasta mediados de 1942
los alemanes llevaron la iniciativa en las campañas bélicas pero, a partir de
1943, comenzaron las primeras victorias aliadas: en el Pacífico, los ataques
japoneses a las bases americanas de Midway y Guadalcanal fueron detenidos,
mientras en el Atlántico la producción de barcos y submarinos de los aliados
aventajaba el esfuerzo alemán.
En el norte de África,
las tropas de Rommel fueron derrotadas por el desembarco de Eisenhower en
Marruecos y Argelia y por la ofensiva de Montgomery en Egipto, que inició, acto
seguido, el desembarco en Italia. En el frente soviético, las tropas alemanas
fueron derrotadas en Stalingrado a pesar de contar con las mejores tropas.
El peso de la ofensiva
recayó sobre las tres grandes potencias: URSS, Estados Unidos de América y Gran
Bretaña. Los frentes orientales y el Pacífico quedaron reservados a los rusos y
americanos respectivamente; mientras, en Europa occidental y en África, americanos
y británicos se pusieron de acuerdo sobre la estrategia a llevar a cabo y se
impuso finalmente la de aquéllos por la superioridad de sus efectivos. La
iniciativa de ataque en Europa fue americana, y en el norte de África,
británica.
Batalla
de Stalingrado
Pero el ataque decisivo
se produjo desde Inglaterra, con el desembarco de Normandía, mientras los
soviéticos hacían retroceder a los alemanes y liberaban Europa oriental y
central con el apoyo de las guerrillas de resistencia. Occidentales y
soviéticos confluyeron en Berlín, pero la entrada en la ciudad fue reservada
para las tropas de Stalin, que en mayo de 1945 tomaron la capital, días después
del suicidio de Hitler.
En el Pacífico, la
ofensiva contra Japón fue dirigida por los generales MacArthur y Nimitz, que
conquistaron posiciones en la zona haciendo frente a la resistencia que
opusieron los japoneses y sus kamikazes. La entrada en la guerra contra Japón
por parte de la URSS produjo el lanzamiento de la bomba atómica en Nagasaki e
Hiroshima, como medio para lograr la capitulación de Japón. La firma se produjo
en el buque norteamericano Missouri, ante MacArthur. La guerra terminó el 2 de
Septiembre de 1945.
Un
nuevo orden
Poco después de que
estallara la guerra, los beligerantes comenzaron a preparar la paz: los del Eje
según sus proyectos imperialistas y autoritarios y los occidentales de acuerdo
a unos principios democráticos y de libertad de los pueblos. Entre las
conferencias preparatorias destaca la Carta del Atlántico (agosto de 1941),
donde Churchill y Roosevelt definieron sus objetivos comunes: paz justa y
destrucción de la tiranía nazi. Igualmente, las Conferencias de Yalta y Potsdam
hablaban de estos fines, cediendo la zona liberada por los soviéticos a éstos
mientras la occidental quedaba bajo la influencia de los Aliados. Alemania
quedaría dividida en cuatro partes administradas, respectivamente, por
Inglaterra, la URSS, Estados Unidos y Francia.
La consecuencia no
prevista de estas conferencias fue la creación de dos grandes potencias,
Estados Unidos y la URSS, que comenzaron a dominar los asuntos mundiales a
costa de Gran Bretaña y, en general, de toda Europa. Por otro lado, la guerra
provocó el movimiento descolonizador y la división del mundo en dos bloques,
establecidos por el hecho de decantarse los nuevos países por la influencia
occidental o la soviética. Los grandes derrotados comenzaron a recibir la ayuda
política y económica de los aliados y fueron integrándose en el bloque
occidental.
Autores :
Dr. Jorge Luis Castro Villacorta
Milagritos de Fátima Acuña Villanueva
Dr. Jorge Luis Castro Villacorta
Milagritos de Fátima Acuña Villanueva





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